5-6 und.(0,3 kg.- 0,4 kg.)
Los bananitos, también llamados plátanos enanos, son originarios del sudoeste asiático. Con el tiempo, su cultivo se ha extendido a numerosas zonas de Centroamérica, Sudamérica y África subtropical. Hoy en día, forman parte básica de la alimentación en muchos países tropicales y están disponibles en los mercados durante casi todo el año.
Los bananitos son una variedad más pequeña que los plátanos convencionales. Se caracterizan por su cáscara fina de color amarillo intenso y por una pulpa interior cremosa, suave y de sabor dulce.
El bananito destaca por su pequeño tamaño, ya que suele medir entre 8 y 10 cm. Tiene una forma alargada y ligeramente curvada, con una cáscara fina de color amarillo salpicada de pequeñas motas negras. En su interior, la pulpa es de tono marfil y ofrece un sabor más intenso, aromático y dulce que el de otros plátanos.
Los principales países productores de plátanos son los países tropicales y caribeños de Sudamérica y en muchísima menor proporción, en el sudeste asiático.
En Frutas Charito en Madrid puedes comprar bananitos en bandeja de 5-6 unidades. Y puedes encontrarlo tanto en su tienda física del Mercado de Chamartín (C/ Bolivia, 9, Bancas 2-8, Planta Baja, Madrid) como en su tienda online.
Gracias a su tamaño pequeño, los bananitos resultan muy prácticos como tentempié para peques y también como elemento decorativo en postres, dulces o ensaladas.
Son una alternativa cómoda y sabrosa para tomar fruta en cualquier momento del día.
Entre las opciones más apetecibles destaca el postre de bananitos salteados en sartén con canela, mantequilla y azúcar, servidos con helado de vainilla, una combinación dulce que suele gustar mucho.
Otra propuesta interesante es la ensalada de bananito y aguacate, en la que se mezclan el dulzor de la banana, la textura cremosa del aguacate y el toque de una vinagreta de mostaza. El resultado es un plato ligero, fresco y fácil de incorporar a distintas comidas.
Para que se conserven durante más tiempo, es preferible guardarlos en racimos, en lugar de separarlos, y colocarlos en un lugar fresco y seco, alejado de la luz solar directa.